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Gary Willis, establecido desde hace años en Barcelona, es uno de los fichajes rutilantes de la discográfica Batiendo Records. Con el batería Kirk Covington, su compañero de Tribal Tech (entre otras muchas aventuras), y con el saxofonista catalán Llibert Fortuny, el bajista ha puesto en marcha una aventura cooperativa, este Slaughterhouse 3 que un crítico italiano ha calificado como “una banda mortal”, en el mejor sentido del término. En la tradición de las jam bands más salvajes, del groove casi ilimitado, la combinación de estas tres fieras del escenario promete unos resultados de infarto, sobre todo en la inmediatez de un escenario como el del Zac. No apto para cardíacos.
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